domingo, 31 de julio de 2016

EL CONSERJE TRANQUILO: "SESENTA Y CINCO MOMENTOS...", DE ÁLEX CHICO

Uno de los momentos recurrentes, y quizá definidores de su poética sobre el espacio y la memoria, en los libros de Álex Chico es aquel donde el escritor, el narrador, la voz que narra se desdobla, casi imperceptiblemente, en otro yo, cálido, de al lado, con el que habla o calla, comparte unos momentos de soledad interrogativa o de extrañeza.
Esta suave transición, este girar los goznes, abrirse la puerta de la escritura en virtud de la llave bien torneada del oficio, se produce en el poema "Con Perec, en Marheinekeplatz", de "Habitación en W":
"Ese que observa e improvisa/ una conversación con alguien ausente.
A ambos os sorprende que una escena así/ sencilla y frecuente,/ encierre en poco tiempo un mundo tan complejo".
Se produce también en su excelente "Un hombre espera": "En la mesa contigua, un hombre de unos treinta y cinco años leía un libro sobre Pablo Gargallo. También tomaba notas en un cuaderno".
Pero es en este último "Sesenta y cinco momentos en la vida de un escritor de posdatas" cuando el motivo mencionado se convierte en el eje temático alrededor del cual convergen los fragmentos, estampas, en ocasiones breves anotaciones, de este libro.
Como el conserje tranquilo que mostrara al ocasional visitante las habitaciones de un hotel, la voz de Chico, bajo las siglas de un misterioso autor denominado E.P., nos acompaña por los pasillos rumorosos de sus páginas, sus patios interiores, sus ángulos muertos.
Sí, lo han adivinado: el escudo que utiliza Álex Chico para conjurar los peligros, mantener a raya los excesos del yo; el hotel donde, tocado con una kipá imaginaria, ejerce su minucioso oficio de escritura se llama, como no podría ser de otra manera, el Libro.

"Comparto con Edmond Jabès una idea: quien escribe un libro se compromete con la eternidad. Aunque lo arroje al fuego, alguien sabrá recomponer sus cenizas" (fragmento XLII).



"Sesenta y cinco momentos en la vida de un escritor de posdatas", Álex Chico.
La Isla de Siltolá, Sevilla, 2016.

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